Una nueva atmósfera

Un cambio necesario, un plan brillante

Somos herederos de tiempos aciagos. Somos la generación que debe enfrentar el peso de vidas sin sentido, existencias alienadas e infelices. Somos los hijos de la esclavitud, la ignorancia y la frivolidad disfrazada de riqueza, éxito, paz, progreso. Y encima, nos toca contemplar la mayor abominación de la obra humana: ¡la destrucción de la naturaleza! Paisajes, ecosistemas, plantas, animales: ¡la belleza y riqueza del mundo diezmada!

Así que se puede entender la falta de ánimo y la claudicación. Estamos acostumbrados a los que dirán que es una desgracia, darán media vuelta y buscarán donde morir sin dificultades…

Gozan los ánimos fuertes en las adversidades, al igual que los soldados intrépidos triunfan en las guerras. Seneca.

Sin embargo, no por ser la mayoría deciden nuestra suerte, ni deciden la identidad y la fuerza de nuestra generación. ¡Ayayay! ¡Cuánta hermosa diferencia frente a nuestro estilo! Para nosotros, los hiperbóreos, los exuberantes, los vitales, estas circunstancias infaustas ponen frente a nosotros la gran y hermosa oportunidad de superar lo que hasta ahora ha sido la historia de la humanidad. Estos tiempos descoloridos los encaramos como un gran reto para darle un ejemplo al mundo, para ser nosotros quienes elevan a lo más alto la virtud de nuestro especie.

Ha llegado el momento de que llevemos al máximo nuestro potencial, que nuestro resplandor contagie y dé salud, energía, fuerza y belleza a todo nuestro rededor. ¿Acaso aún no saben? Todo hombre y toda mujer es una estrella.

Pero cuidado, no solo hablamos bonito y lucimos bonito. La ligereza y la superficialidad ya nos ha costado bastante. Es urgente ser profundos. Esto es una guerra total, una guerra por nuestro hogar y nuestras vidas.

La Constelación es una gran alianza de espíritus libres, de voluntades inquietas y valientes, que comprende y se proyecta con sabiduría y profundidad en todos los niveles de la obra humana. Somos conscientes de que necesitamos un plan con procesos y objetivos claros que contemplen e influencien todas las áreas de actividad, poder e influencia del entramado sociedad. Y nosotros no solo tenemos el plan, aún mucho mejor: tenemos los agentes con la capacidad para ejecutarlos brillantemente.

Un pueblo fuerte y hermoso inicia como una constelación de estrellas danzarinas. Y esta constelación de luz y salud propone un juego: hacer de nuestras vidas obras de arte.

Diez elementos nos unen y fortalecen: ocho principios que nos preparan y alinean a dos propósitos. Vivir para hacer de nuestras vidas obras de arte; fomentar y crear las condiciones materiales y culturales para que los demás también puedan hacerlo.

Además, un viaje de autoexploración y descubrimiento nos preparan para conocer nuestras vocaciones y explotarlas al máximo. Así es que haremos lo que más nos guste hacer. Así disfrutaremos cada día de nuestra aventura. Y sobre todo, gracias a esto podremos hacer eso que hagamos de la mejor manera posible.

Finalmente, la unificación de los instintos y ambiciones afines en grupos de teoría y acción (GTA) consolidarán los agentes de élite que ocupen los espacios de influencia más importantes de nuestra sociedad. Vamos a tener el poder, vamos a tener los recursos y vamos a tener los agentes capaces de llevar a cabo nuestra victoria.


Frente a los que se esconden, miran de lejos sentados y encorvados juzgando, acusando, difamando nosotros elegimos el movimiento, la frescura, el baile. ¿Acaso aún no se dan cuenta? Nadie dijo que iba a ser fácil, lo que decimos es que será de la putamadre! Así, poco a poco y cada vez más… ¡Nos dirán el pueblo del arte, del conocimiento y la filosofía! ¡Nos dirán el pueblo de la danza y la música! ¡Nos reconocerán como el pueblo de los deportes y la salud! ¡El pueblo de la belleza! Todo cuanto respire de nuestro aire brillará, pero no como el oro, ¡sino como el sol!

Vamos a transformar el mundo

Si nuestra generación resulta afortunada o desafortunada, eso dependerá de nosotros. La primera gran transformación comienza con nosotros mismos. Vamos a conocer el mundo, que luego el mundo nos conocerá. Entonces lo transformaremos.