Perú

La Constelación no tiene fronteras pues comprende la unidad de la humanidad, la naturaleza y la vida. Sin embargo, en esta primera etapa de nuestra alianza el Perú adquiere una relevancia primordial pues es aquí donde todo empieza a gestarse. Esto no es casualidad. Su tierra, su historia, sus virtudes, sus desgracias, su gente: esta combinación de elementos ha creado las condiciones apropiadas para que esta obra de juventud ocurra en el Perú. Creemos que este país es casi perfecto para lograr un cambio significativo en nuestras sociedades que servirá de ejemplo para el mundo.

La sociedad peruana se ha venido desarrollando entre la pobreza, la explotación y la frustración durante muchos años. Fracturas y desigualdades sociales y líderes corruptos y mediocres han retrasado al país. Últimamente las cosas empiezan a mejorar. Sin embargo, aún falta muchísimo por hacer.

Frente a esto, los peruanos de La Constelación asumimos la deuda pendiente. Aceptamos con valentía y entusiasmo la tarea que doscientos años de historia republicana corrupta, hipócrita y débil no ha podido conseguir: lograr que el Perú sea un país próspero y justo donde cada peruano se sienta y sepa desarrollado y dichoso.

Y hacemos una advertencia inconfundible: desde La Constelación comprendemos la riqueza y el desarrollo de una nación no solo por su ranking en alguna encuesta o las cifras sospechosas de ciertas estadísticas. Nosotros comprendemos y proyectamos la riqueza y desarrollo de un pueblo por su bienestar y calidad de vida, por su riqueza espiritual, por la salud, la sabiduría, la fuerza, la belleza y la prosperidad de su gente. Como peruanos y luego como humanidad, queremos convertirnos en un pueblo de estrellas que iluminen la faz de la tierra: queremos ser un pueblo de pensadores, artistas, atletas, guerreros, amantes de la naturaleza, emprendedores y muchas más formas de ser y hacer que enriquecen la vida logrando el equilibrio en esta hermosa diversidad.

¡Nos dirán el pueblo del arte, del conocimiento y la filosofía! ¡Nos dirán el pueblo de la danza y la música! ¡Nos reconocerán como el pueblo de los deportes y la salud! ¡El pueblo de la belleza! Todo cuanto respire de nuestro aire brillará, pero no como el oro, ¡sino como el sol! – Primer Manifiesto.