Perú

Un nuevo pueblo, ejemplo vivo para la humanidad

No es casualidad que este elevado anhelo haya nacido en el Perú, el hermoso territorio de la gran cordillera. Su tierra, su historia, sus virtudes, sus desgracias y su gente: esta combinación suigeneris de elementos han creado la receta para esta gran obra de juventud.

La Constelación se proyecta para toda la humanidad y para el mundo, pero comprende su responsabilidad y abraza el amor por su pueblo, por el país de nuestros antepasados.

Alguna vez este amplio territorio fue poblado por una diversidad de coloridos pueblos. Millones de seres humanos reconocieron y apreciaron la riqueza y la belleza de estas tierras y lo eligieron como hogar. Aquí se consolidó uno de los más asombrosos imperios de la historia. Hasta que un día todo cambió para siempre, no necesariamente para bien.

Hombres de otras tierras, ambiciones y estilos diferentes escribieron una nueva historia: siglos de abusos y dolor flagelaron la vida de tantas generaciones. Nuestra sociedad se fue desarrollando entre el resentimiento, el rencor y la frustración. Últimamente las cosas empiezan a mejorar poco a poco. Sin embargo, es justo decir, que casi 200 años de historia republicana no han bastado para elevar nuestra patria a las alturas que siempre mereció.

Frente a esto, nosotros asumimos la deuda pendiente, nosotros aceptamos con valentía y responsabilidad la divina tarea de hacer lo que 200 años de corrupción, hipocresía y debilidad no han podido. Juramos ante cuatro vientos que dedicaremos todos nuestros talentos y nuestras energías para hacer que el Perú sea un nuevo país, uno mucho mejor, uno que sea un ejemplo vivo para el mundo.

Y hacemos una advertencia imprescindible: la Constelación comprende la riqueza y el desarrollo de una nación NO por su ranking en alguna encuesta de dudosa procedencia, ni las cifras azules de ciertas estadísticas que ciertos demagogos gustan de ventilar. Nosotros comprendemos y proyectamos el bienestar y la superación de nuestro pueblo reflejado en la calidad de vida, en la riqueza espiritual, en la salud, en la fuerza, en la belleza y la prosperidad de nuestra gente. Nuestro anhelo quiere un pueblo de estrellas que iluminan la faz de la tierra: pensadores, artistas, atletas, guerreros, amantes, emprendedores y tantas otras naturalezas felices en cada paisaje distinto de nuestro país aún a pesar de nuestra enorme diversidad.

¡Nos dirán el pueblo del arte, del conocimiento y la filosofía! ¡Nos dirán el pueblo de la danza y la música! ¡Nos reconocerán como el pueblo de los deportes y la salud! ¡El pueblo de la belleza! Todo cuanto respire de nuestro aire brillará, pero no como el oro, ¡sino como el sol!