Fijar una orientación

“Yo soy solo un río con destino al mar. Mis corrientes son mis almas, yo no las elijo: ellas me definen. El caudal crece, a veces se va secando, otras se inunda de abundancia. Así acelero o pauso mis caminos. No soy libre, soy un guerrero que va ganando libertad”.

Voy a exponerles nuestros planes. ¿Qué es todo esto? Del sur al norte, del oeste al este, ¿de dónde vienen y a dónde van tantos sueños, mensajes, planes, acciones? ¿Es que acaso es tan importante comenzar ahora, desde ahora, y exhibirse como los vientos oceánicos con brisa transparente?

La más completa verdad es que estamos locos en una medida que rebalsa el vaso. Mas en toda locura hay algo de razón, también hay algo de embriaguez. Ese algo en este caso es desbordante. El nivel de razón, o de intuición, junto al de embriaguez, nos gritan en la sangre y llevan el deseo y la energía a cada rincón del cuerpo. Nuestro deseo es nuestra obra; y nuestra obra, nuestro paraíso.

Hay muchos improvisados por ahí. Además hay muchos que son incapaces de ver más allá del problema puntual en el que se ven inmersos. Hay otros simplemente limitados. Hay muchos guerreros enfrentándose entre sí mismos y no unidos contra el verdadero enemigo. Hay muchas estrellas que no logran bailar y pierden su brillo. Veo muchos talentos decepcionados; veo genios que prefieren cambiarse de bando; o veo muchos de los dos que simplemente luchan solos, de modo que sus pequeñas victorias quedan solo para ellos y sus familias. No está mal: ¡pero tanto más se podría hacer!

Hay otros que juegan con la cabeza en el tablero, que no están dispuestos a desgarrar sus ropas para desnudarse de sus falsas ilusiones. De estos hay muchos que solo luchan por victorias pírricas; hay incluso quienes luchan contra sí mismos y no en el buen sentido. También hay muchos resentidos y energúmenos, incendiarios sin paz. Hay bastantes brazos que arrojan piedras pero pocos ojos visionarios de lucidez. Hay escasez de creadores de nuevos tableros, nuevos juegos, nuevos pueblos y mundos. Hay que elevarse e ir más allá de todo eso. Hay que fundar y renacer sin necesidad de convertir en cenizas todo lo que es siendo bueno y bello. Unos cuantos retoques, unos nuevos desafíos, mejores enemigos y amores y giraremos el timón hacia las islas fantásticas que nos esperan.

Siempre ha sido hora de cambiar el mundo, ha sido posible tener uno mejor. ¿Será cierto esto? ¿¡Ha sido siempre necesario cambiar el mundo!? Las respuestas están fuera de nuestro alcance. Y no somos suficientemente originales para penetrar en las almas de nuestros antepasados y buscar sus respuestas. Pero en estos momentos y ante esas preguntas nosotros tenemos algo que decir: ¡Este mundo no nos gusta!

Hay mucha hipocresía! ¡Observamos tanta belleza, tanto amor, tantos espíritus alegres, tanto conocimiento y buena energía!! ¡Pero al mismo tiempo tanta hipocresía! ¡Tanta frustración! Hay mucho odio y rencor en ciertos corazones, hay tanta irresponsabilidad hacia la naturaleza y hacia la mayoría de nosotros. Hay tanta sed y tanta hambre; hay también tanto abuso, ¡tanta negligencia, manipulación y egoísmo! Dejemos esto atrás, hermanas y hermanos. Quedémonos con lo bueno y lo mejor, multipliquémonos y hagámoslo abundante para todos.

Hay otra trampa astuta: dicen que las cosas no están mal, sino que aún estamos comenzando, que debemos seguir así y llegaremos. Dicen que algún día todos tendrán lo mismo que todos. “Soporten todo este peso porque El Progreso nos aguarda”. Nos venden falsas esperanzas. Nos venden cielos lejanos. Tantos de nosotros somos camellos poniendo el lomo firme para mochilas que no son nuestras. Algunos se han sublevado, han alzado voces, brazos y corazones: pero un león es solo una fase pues la cólera, la indignación y el desinterés no son el mejor alimento para los creadores. A nosotros mismos nos conviene superarnos.

Nuestro plan tiene un objetivo sencillo: trabajar para vivir en equilibrio entre cada uno consigo mismo, con los demás, y entre todos con la naturaleza. Queremos llegar a conocernos más y encontrar el lugar y las formas donde tenemos más comodidad, mayor bienestar, y donde mejor brille nuestro potencial. Somos creadores, somos estrellas danzarinas: para vivir orgullosos y felices de nosotros mismos debemos hacer de esta meta un camino, y de este camino nuestro estilo de vida. No debemos llegar a ningún lado. Ya estamos en nuestra tierra prometida. No debemos dejar que nos digan quiénes somos ni a dónde debemos ir.

Que cada quien viva para hallar su lugar y explotar su máximo potencial. Esto es para nosotros el paraíso: nuestro estilo de vida. A partir de aquí que la tierra se llene de semidioses mortales y que mil pueblos renazcan, pero esta vez con algún principio común y algún objetivo común que permitan decir que existe humanidad. No debemos llegar a ningún lado, lo que necesitamos es el método, la praxis y la lucha por nuestro estilo, por nuestro trabajo. Haciendo viviremos, trabajando seremos, cayendo y poniéndonos de pie, sufriendo y reviviendo, destruyendo y creando: vida hermosa y tierra hermosa para hijos y hermanos hermosos. ¡Salud y fuerza en nuestro cuerpo! ¡Salud y fuerza para toda vida y todo hogar!

¡La vida es el gran juego! ¡Millones de posibilidades! Cada uno en su propio cuerpo es una semilla y un ejemplo. ¡Que no nos cohíban, que no nos limiten, que no nos castren!: esto grita nuestra estrella que quiere bailar. Nuestro plan es la visión amplia ante todo esto; la fiscalización concreta del enemigo; el despliegue de estrategias al corto, mediano y largo plazo; la preparación y el fortalecimiento de recursos; la ubicación de semillas y estrellas en los espacios de poder y toda otra actividad importante; y la creación de suelo fértil en los niveles más profundos de las zonas de batalla. Los puntos más concretos serán detallados y publicados por partes. He preparado mi vida desde la niñez para estar aquí y ser miembro y espada de esta enorme tarea. Lo hemos hecho no sin dificultades. A cada paso vamos preparando y enviando el mensaje para irnos encontrando mientras seguimos construyendo y trabajando.

¡Saludos y bienvenidos! Sea la salud, la fuerza y el placer con nosotros.

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