El manifiesto de la Constelación

El llamado 

Bloque I

  1. Para lanzar un manifiesto es necesario A,B,C. ¡Ánimo, Belleza, Corazón! O no. El juego es simple: para lanzar un manifiesto se debe poder crear. Y curiosamente yo me dirijo a los creadores, de modo que cuando se encuentren leyendo esta prosa acomodada de obviedad absoluta, irrefutable, podrán probar el propio non plus ultra y sostener que ser creadores es nuestra naturaleza. Podrán darse cuenta de que esta fresca sentencia se asemeja a la vida como un baile prueba la esencia de la naturaleza: el movimiento, el devenir, la muerte, el cambio, la vejez, así como la procreación y el crecimiento. ¡La vida!
  2. La constelación de las estrellas, pueblo fuerte y hermoso que no podía vivir sin dejar de danzar y de brillar, dadas las condiciones de la época, encargó a los que suscriben este manifiesto(delegados de los congresos que se irán celebrando en cualquier parte del universo donde una estrella sienta que conseguirá su mejor desarrollo) que redactaran y publicaran un programa detallado de los nuevos estilos de vida que sea a la vez teórico y práctico. Tal es el origen de este manifiesto, cuyo manuscrito fue enviado a Lima un tiempo antes de las revoluciones.
  3. Un fantasma recorre Europa y el resto del mundo: el fantasma desolador de vidas sin sentido, de la confusión y la falta de orientación hacia el futuro y el presente mismo. Y en lugar de enfrentarlo, una Santa Alianza se lleva a cabo para frustrar, enfermar, debilitar y seguir engañando a los hombres. ¿Que acaso no se está destruyendo el planeta y la vida saludable que alguna vez floreció en él? ¿Se negará que el ser o el hacer parezcan importar tan poco frente al tener? ¿Qué hace que sacrifiquemos nuestros sueños, nuestras vocaciones, nuestras virtudes, nuestros instintos por vidas que no queremos vivir, por psicólogos que no saben qué decir ni necesitamos escuchar?
  4. De aquí resulta una doble enseñanza: A) Hay intenciones perversas y voluntades estúpidas que sacan provecho al opacar, corromper y enfermar el mundo. B) Ha llegado el momento de que llevemos al máximo nuestro potencial, que nuestro resplandor contagie y dé salud, energía, fuerza y belleza a todo nuestro rededor. ¿Acaso aún no saben? Todo hombre y toda mujer es una estrella.
  5. Para nosotros, el placer por lo nuevo, por el movimiento, por la sorpresa, por la aventura revela un instinto que disfruta y quiere enriquecer la vida. Y el amor… el poder de amar cabalmente es signo positivo de afirmación, acción y creación. Esta necesidad, este instinto, ¡jamás debe envejecer! Por eso y por lo mismo somos artistas y danzarines. Algunos incluso no dudan en decir que sin música la vida sería un error, otros no temen afirmar que no creerían más que en un dios que supiese bailar. ¿Acaso aún no saben? Hasta los cuerpos celestiales del universo cantan. ¿Acaso aún no sienten? Así como en ellos, hay tanto de divino en cada uno de nosotros.
  6. Hermanos, hermanas, muchas veces nos han tratado con desprecio. La naturaleza, hermosura de madre y de hogar,  también ha sido y es despreciada. A la vida misma se la desprecia, se la desperdicia. Podemos arrojar varias razones y casi todas tendrán algo de verdad si preguntamos ¿por qué? Sin embargo, quizás solo se ha estado confundido o desesperado, puede ser que se ha estado desorientado, puede que sea el costo de creer en paraísos equivocados. O quizás no hemos sabido amar lo suficiente. Quizás se ha sido demasiado débil como para dejarse vencer por la envidia, el resentimiento, el dolor, la impaciencia, la injusticia. ¿Cuántas veces se ha creado desde ahí? ¿Cuánta venganza se ha empozado en los corazones humanos?, ¿cuántas veces se ha permitido incendiar nuestro mundo de sangre y espírales viciosas de odio? Pero ¿qué?, ¿acaso eso significa que somos demonios o que somos malos? ¡Es hora de confesar que no! Hay que ser prudentes y guardarse de hacer a la humanidad responsable de las enfermedades que han afligido su espíritu. Hemos cometido y seguiremos cometiendo errores,  pero por eso ¿debemos castigarnos perpetuamente, por eso debemos traicionarnos a nosotros mismos y a la naturaleza y a la vida? Muchas formas de vida existen, pero hay algo de divino en la nuestra. Perdonar, por ejemplo. Para esto hay que ser fuertes, nunca hay que rendirnos intentando ser nuestra mejor versión.
  7. Ser nuestra mejor versión: este es el objetivo. Lo necesario, ¡y lo más importante!, es un ambiente y gente que nos motive a eso, y no tantas reglas frías o impedimentos abusivos que nos moldeen a un modelo estándar de engatusada procedencia. Para esto toca crear una nueva atmósfera, luchar y quebrar barreras, cambiar reglas de juego y revisar el mismo suelo, los fundamentos de todo por sobre lo cual vamos a construir nuevamente. Pues no solo muchas veces nos han tratado con desprecio, sino que incluso nos han concebido como algo feo o enfermo. En algún libro popular se dice que todos los seres humanos nacen con una naturaleza pecaminosa, son totalmente depravados y necesitan un salvador del pecado (Romanos 3:23; Romanos 5:12; Salmo 51:5; Efesios 2:1). Incluso se atreve a negar que la humanidad tenga dentro de sí misma la capacidad de la perfección moral (1ª Juan1:8-10, Romanos 1:18-25). En otros aparatos más arquitectónicamente sutiles, pero inspirado de lo mismo, se enseña que el hombre no es pecaminoso, sino sólo “maleducado e imperfecto por naturaleza¨. A veces más astutos dicen cosas como que ¨la humanidad posee la capacidad de pasar de la imperfección hacia la perfección total. La perfección moral y espiritual se encuentra dentro de los hombres y las mujeres¨. ¡Pero atención a esta Perfección! Inventan esperanzas falsas e ídolos fríos con lenguajes agradables: ese es su trampa conscientemente concebida. Así se quieren apoderar de tu alma introduciéndote la idea de la perfección total, la perfección moral, pues luego se atreven a decirte que no eres perfecto hasta que tú hagas o seas como ellos quieren. Así buscan ser los buenos y los justos.
  8. Estamos acá para modificar gritando a los cuatro vientos las concepciones del ser humano como algo perverso, enfermo, malo. Somos espíritus jóvenes, generosos de tanta abundancia, sinceros y veraces de tanta valentía, justos de tanta sensibilidad y afirmamos que ellos son los perversos, los enfermos y los malos. Son ellos quienes quieren vernos así para que al hacernos sentir culpables, insuficientes y mediocres nos abandonemos a nosotros mismos hasta seguirlos y obedecerlos. Cuatro vientos nos escuchan: nosotros somos vida, somos buen resultado de constantes y repetidos intentos de la naturaleza por expandir y empoderar la existencia de la vida, la salud, la fuerza, la belleza. ¿Acaso aún no vemos? ¡Hay tanta sabiduría en la naturaleza, hay tanta sabiduría en los cuerpos! Una voluntad de afirmación, de poder y de superación conecta nuestra existencia con los misterios más profundos del universo. Muchas intenciones han querido y querrán vernos enfermos, mustios, aborreciéndonos a nosotros mismos, llenos de odio contra los impulsos que incitan a vivir, llenos de sospechas contra todo lo que llegar a ser fuerte y feliz. Antes lo han logrado. Pero ahora sabemos: somos estrellas, somos buen resultado, somos creadores y divinos. Así que iremos cantando e irradiando energía como esos colosos celestiales que vencen toda oscuridad: ¡vivir a nuestro máximo potencial!, ¡ser nuestra propia estrella danzarina!, ¡luchar sin rendirse por ser nuestra mejor versión!
  9. ¿Acaso aún no saben? Todo es juego. Y esta vida, entre todos los juegos es la soberana, es el gran juego. ¡Cuánta confusión ha traído esto! ¡Cuánta seriedad convertida en pesadez, cuánta irritación e hígados inflamados convertidos en perversión, crueldad, encarnizamiento! Hay algo que sabemos muy bien, ocurre como en el amor: el que se pica pierde. No obstante, hay algo que en casos no logramos comprender: ¿quién gana? Algunos hinchados de hibris se convencen y quieren convencer al resto de que gana el que tiene más, quien derrota a otros; otros se dejan seducir y creen que hay que estar encima de todos, hay que ser el más poderoso, el más fuerte, el más hermoso, el más despiadado o el más bueno, el más compasivo, el más perfecto!… Tomen aire, llenen el pecho de aire puro y serenidad. En el gran juego, que a veces parece un laberinto de paradojas, un espejo de la confusión, gana quien encuentra su lugar y su equilibrio. Hay un espacio en el cual nuestras necesidades y nuestras capacidades se relacionan en armonía a favor de nuestra comodidad y como condición para nuestro máximo potencial. Ir tras su búsqueda: no hay aventura más genial. ¿Acaso solo buscamos la felicidad? Vivir a nuestro gusto, vivir para encontrarnos a nosotros mismos y a lo que amamos: este es un viaje lleno de posibilidades. ¿Quién dijo que no es necesario? Nosotros decimos: ¿necesario? ¡Esto es lo que queremos!, ¡por esto vamos a pelear!
  10. Alguna vez un gran simbolista intentó decir que el reino de los cielos es un estado del corazón, no una cosa que advierte en la tierra o después de la muerte. Intentó decir que la felicidad o el paraíso no son mundos prometidos ni están sujetos a condiciones, sino que es la única realidad, un estado de ánimo que se proyecta en una nueva práctica, en una conducta distinta. Hermosos mensajes convertidos en una gran ironía. No se confunde el ser que entiende que lo que se puede llamar felicidad o paraíso está en nuestra actividad, nuestra acción, que está en nuestro baile, que nuestro paraíso está en nuestro estilo de vida. La práctica de la vida es la que hace que el hombre se sienta bienaventurado y divino. Nuestro reino no es cosa esperada, no tiene un ayer ni un mañana, no debe llegar dentro de mil años. Nuestro reino es ahora y está en esta energía que te hace querer mover los músculos y brillar y bailar. Mil paraísos para mil jugadores. Dogmas, fanatismos, censuras, reglas frías y manipuladoras… Queridos espíritus libres: hay tanto contra lo que vamos a luchar.
  11. Otra cosa que se intentó decir: el reino de los cielos pertenece a los niños. Se ha intentado decirlo de tantas formas y desde tantos rincones. Aún no lo hemos comprendido: todos los hombres son niños. A veces lo olvidamos: la muerte no llega con la vejez sino con el olvido. La verdadera patria del hombre es su infancia. Ya es hora de aprender a aprender de los niños, es hora de reencontrarnos y alcanzar esta gran transformación. Inocencia es el niño y un nuevo comienzo, un primer movimiento, un santo decir ¡sí! No creas que es coincidencia. La vida es el gran juego. ¿Acaso aún no lo descubres? Es hora de empezar a jugar.
  12. Somos estrellas, artistas, guerreros, somos niños que quieren jugar. Un pueblo fuerte y hermoso inicia como una constelación de estrellas danzarinas. Y esta constelación de luz y salud propone un juego: hacer de nuestras vidas obras de arte. Ya se ha dicho. Las obras de arte nacen siempre de quien ha afrontado el peligro, de quien ha ido hasta el extremo de la experiencia, hasta el punto que ningún humano puede rebasar. Cuanto más se ve, más propia, más personal, más única se hace una vida. Enriquecerse de experiencias, liberarse de prejuicios y de venganzas, aventurarse al encuentro de uno mismo, disfrutar cada detalle desde las cosas más simples hasta las más complejas de este rico mundo: vamos a hacer de nuestras vidas obras de arte. Alguien pregunta por ahí ¿qué pasa si el paraíso de uno se vuelve el infierno del otro? Es una pregunta importante, tanto que se la ha temido con furor y miles de barreras hemos puesto entre nosotros y el resto, entre un cuerpo y la naturaleza. ¿Cuántas cadenas y cárceles hemos construido alrededor buscando seguridad, cuántos intentos de debilitar al resto para que no sean amenazas? Ciertamente, la existencia es un camino a través del cual se sufrirá y se padecerá, en ocasiones la vida nos pondrá de rodillas con la boca seca, la refri vacía y la cabeza desesperada. Pero para nosotros, espíritus libres, esto es parte del desafío, y sabemos valorar más la victoria en la dificultad. Frente a tantas cadenas y cárceles y jaulas de hierro limitantes nosotros elegimos la salud y la fuerza para volver a ponernos de pie, para seguir peleando. Frente a los envidiosos y resentidos nosotros elegimos la confianza en nosotros y la naturaleza, el amor que perdona y eleva, la pasión que da sentido y libera. Frente a los que se esconden, miran de lejos sentados y encorvados juzgando, acusando, difamando nosotros elegimos el movimiento, la frescura, el baile. ¿Acaso aún no se dan cuenta? Nadie dijo que iba a ser fácil, lo que decimos es que será de la putamadre! Así, poco a poco y cada vez más… ¡Nos dirán el pueblo del arte, del conocimiento y la filosofía! ¡Nos dirán el pueblo de la danza y la música! ¡Nos reconocerán como el pueblo de los deportes y la salud! ¡El pueblo de la belleza! Todo cuanto respire de nuestro aire brillará, pero no como el oro, ¡sino como el sol!

 

El despliegue de las estrategias

Bloque II

Sea manifiesta una primera explicación sobre la constelación: empezar a vivir para convertir nuestra vida en una obra de arte, empezar a estudiar y trabajar por reconocer nuestro instinto, nuestra vocación, y así desarrollar nuestro máximo potencial es, para nosotros, un estilo de vida. Esta es una práctica que nos inicia en lograr ser nuestra propia estrella danzarina. Luego: la comunicación y comunión entre todos estos felices, inspirados, sanos y fuertes individuos creará el cuerpo radiante que enseñará, con ejemplo, a extender estos estilos y esta atmósfera. La formación de esta constelación será, así, el primer cuerpo de toda una energía rejuvenecedora. Este diverso y talentoso grupo de gente bajo el nombre de constelación de estrellas danzarinas será la fuente enorme de recursos humanos a partir de la cual se desarrollarán las ideas, valores, principios, metas y prácticas que nos convertirán en una sociedad a la cual nos sintamos orgullosos y agradecidos de pertenecer.
1. Queremos conocer, comprender y difundir la consciencia de que el paraíso que vamos a construir es una práctica diaria que se desarrolla en la creación de nuevos sentidos de la existencia, así como en la transformación y despliegue de actitudes que enriquezcan cada aspecto de la realidad, permitiendo disfrutar de la vida y sus detalles con mayor plenitud. Es decir, comprender que nuestro paraíso es un estilo de vida.
 2. Queremos hacer más extenso y vigoroso el ambiente que promueva la creación de tales sentidos, actitudes y estilos de vida. Este ambiente y esta atmósfera somos nosotros mismos. Lograr así que quienes emprendamos la aventura de encontrar nuestro equilibrio, ser nuestra mejor versión y desarrollar al máximo nuestro potencial tengamos la inspiración y la seguridad de que no estamos solos, sino todo lo contrario: somos el cuerpo naciente de todo un nuevo pueblo que será amigo y ejemplo vivo de los demás.

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